13 Jul ANSIEDAD A PLENO SOL
Nos pasamos todo el año deseando que lleguen las vacaciones de verano. Once meses de trabajo, esfuerzo, estrés… y por fin, aquí están nuestras deseadas y merecidas vacaciones. Y sin embargo… Muchos comprobamos que en vez de descansar y reponernos física y mentalmente, tenemos una sutil sensación de que no podemos parar. Cuando paramos, aparece la ansiedad.
Supongo que muchos de vosotros habréis sentido algo parecido. Me pongo nervioso si no estoy haciendo nada… Siento que pierdo el tiempo… Tengo que aprovechar las vacaciones al máximo… ¿Os suena?
Y… ¿por qué nos sucede esto?
A parte de las diferencias personales, hay algunos factores que pueden ser comunes y son generadores de ansiedad. Nuestra mente está habituada a funcionar con un ritmo determinado y necesita estímulos para sentir que todo va bien. De hecho hay experimentos que muestran que cuando a una persona se le somete a situaciones de privación sensorial, su cerebro crea estímulos por si mismo. Por lo tanto hay una parte biológica en este tipo de respuestas. Además en las sociedades tecnológicas, el nivel de estimulación es mucho mayor. Algunos científicos de renombre dicen que en la actualidad todos padecemos trastorno por deficit de atención e hiperactividad. Alan Wallace, famoso investigador norteamericano, añade que este trastorno es además de tipo «delirante», ya que nos creemos a pies juntillas todo lo que dice nuestra mente. Pero esto es otro cantar.
Además del ritmo al que estamos acostumbrados, existe otro factor común. Cuando paramos, nos topamos de golpe con sensaciones y sentimientos que hemos estado ignorando o evitando mientras estamos centrados en otras cosas, y que pueden generarnos ansiedad (básicamente por eso los evitamos). Por ejemplo, durante el verano se producen muchas rupturas de pareja. Parece que una de las razones es que toman conciencia, en este período, de lo mal que se encontraban. No es tanto que surjan problemas nuevos en verano. Más bien nos damos cuenta de lo que hemos estado negando el resto del tiempo.
LLegados a este punto… ¿Qué podemos hacer entonces para que las vacaciones no se conviertan en un calvario?
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